she blinded me with science

Oct 26

mosqueo

nuevamente by Chris

Me pica los labios, se siente en el eco duro de mi voz chillona y telefónica y me mancha la cara de gris con estos dedos frustrados. Sube, sube como los sonidos de atasco en la calle hasta las ventanas y baja, baja como el té verde y caliente muy despacio de la garganta hasta llegar al estomago, hinchándolo un poquito más. Me provoca algo de nervios, me tiemblan las manos al hacer un cigarrillo (o al imaginarme haciendo un cigarrillo, lo cual es básicamente lo mismo para nuestro propósito), me quita la laca de las unas con un ruido sigiloso y crujiente de cracracra infinitas veces. Sabe a agua hervida, doble-hervida y sobreoxigenada que se me pega al paladar y cambia la textura de mi boca.

Chupo humo y expulso lo que rechaza los pulmones (poca cosa ya, me imagino). La segunda taza de té nunca sabe igual a la primera. Luego se acerca el viento, lo enfrío, el vapor comienza a dar vueltas y siento el mareo del primer cigarrillo del día que viene y se va, como en olas. Se intenta no pensar demasiado en el estómago. Los copos de ceniza se van metiendo poco a poco entre las teclas.

El castellano está lleno de sonidos duros. La garganta, la presión de la lengua sobre los dientes y la parte superior de la boca y los labios mientras se va doblando, dando vueltas sobre sí misma. Alguien en alguna parte da patadas a una puerta y el sonido vibra entre las paredes. La ventana entreabierta parte mi perspectiva en tres; lo cercano, la forma metálica en medio representando un gesto, un movimiento plasmado sobre el gris del cielo, y lo lejano.

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